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DIFFUSION-PROJECTIONS
Unesco, Arte, Maison de l'Amérique Latine, Musée du Quai Branly



18 mars 2005

Revitalization of the cultural manifestations of the zapara nation

(source : Unesco Equateur)

Auteur : Sonia López, slopez@unesco.org.ec



Monitoring Mission for the Third Phase of the “Revitalization of the Cultural Manifestations of the Zapara Nation”

From 1 to 4 March, the Monitoring Mission was held to execute the Third Phase of the Revitalization of the Cultural Manifestations of the Zapara Nation Project in Puyo, organized by Ada Rosa Pentón and Sonia López, Programme Specialists from the UNESCO Quito Office. The purpose of the mission was to hold meetings with those involved in the process of revitalization and transmission of the native language and other cultural practices to youth and adults. 

The Cultural Revitalization Project, presented by the Organization of the Zapara Nation of Ecuador (ONZAE) and approved by UNESCO, is composed of three phases: Phase I – Collection of Data for the Population Census of the Zapara Nationality in Ecuador and Peru; Phase II – Bilateral Meeting of the Zapara Nation; and Phase III – Revitalization Plan of the Zapara Language and Culture.

This last stage of the project has the following objectives: to develop community plans to improve systems currently used for the necessities of the community and to strengthen the oral teaching system used in the Zapara communities that speak the Zapara language.

This main points of action in this monitoring mission were: to hold interactive workshops to improve oral teaching, to gather conclusions from workshops to structure a circular oral teaching network in the future for the Zapara language, to organize crops and maintain their orchards for basic nourishment, to raise emergency funds to attend to the health of those with the knowledge, and to identify other native users of the language and incorporate them to the oral teaching project.

The meetings dealt with aspects related to the coordination of Phase III with ONZAE, a physical inventory of equipment, an information meeting, consultation and coordination with DINAZE, and a visit to Omaere Foundation.

Throughout this mission, an activity calendar was discussed and approved. It was decided that Dr. Ruth Moya, who was responsible for Phase I of the Project (Population Census), will be the expert and coordinator for Phase III. Furthermore, the leader of the female Zaparas, Gloria Ushigua, will be the linguistic assistant and work together with Dr. Moya.

The meetings were concluded successfully in Puyo and put into action this final phase to revitalize important manifestations that form part of a nation and ancestral culture of Ecuador.

La salud de los záparas está en estado crónico

(source : El Comercio)

Los niños de la nacionalidad zápara en Pastaza son víctimas de varias epidemias. Varicela, tuberculosis, parasitosis, conjuntivitis, hongos, entre otras enfermedades afectan a la mayoría de la población y principalmente a los niños.

Lo que ocurre en la comunidad  de Jandayaku es el ejemplo de esta realidad y que fue constatado, el fin de semana pasado,  por varias profesionales, lideradas por María Belén Jiménez, quien organizó una jornada médica ante las condiciones de salud de la población. Las doctoras Katy Segarra y María del Carmen Recalde fueron sus acompañantes.

Según relató Jiménez, en la escuela del lugar se improvisó un consultorio en el que se atendieron a los primeros 50 niños. Allí, encontraron un dramático cuadro médico.   Segarra no olvida las fuertes infecciones en la piel de los infantes, a tal punto que se les formaban abscesos.

En otros casos son grandes llagas que ya son heridas profundas. Los casos extremos incluyen la incubación de huevos de moscos. Cuando las profesionales llegaron a tratar, los pequeños y sus madres, pese al dolor, sentían satisfacción por esta acción.

Otra de las comunidades zápara visitada fue la de Llanchamacocha. En este lugar hay una epidemia de varicela y de conjuntivitis. María Recalde cuenta con cierta preocupación  que uno de los niños indígenas tiene tuberculosis.

Si bien en ese momento se le suministró medicamentos, el estado del pequeño puede agravarse sino recibe un tratamiento de por los menos seis meses en algún hospital.

Igual ocurre  con otro pequeño que padece de criptorquidea (testículo sin descender). Lo que puede degenerar en un cáncer. Ante esta realidad, cuadros como la desnutrición están entre las enfermedades menos graves.

Los abultados vientres de los pequeños evidencian que sus pequeños estómagos están llenos de parásitos. La falta de agua potable o por lo menos tratada es la principal causa. Hay ríos en la zona que están contaminados, lo que agrava este panorama.

La alimentación es a base de yuca y plátano, alimentos tradicionales en la dieta de las comunidades indígenas de la Amazonia, pero que no son suficientes para garantizar una buena nutrición, especialmente en los infantes.

El problema de salud de los  se agrava porque carecen de un chamán que conozca de la medicina ancestral. Es decir, la persona que conozca las propiedades de las plantas para combatir las enfermedades.

Los niños recibieron tratamiento preventivo y curativo para la parasitosis y las enfermedades de la piel.  Además se les suministró alrededor de 430 dosis de vitaminas y hierro. Las médicas lamentaban no haber llevado un odontólogo, pues los problemas dentales son generalizados. No hay quién les calme un simple dolor de muela.

La avioneta Cessna 206 de la Escuela de Pilotos de Pastaza, piloteada por Henry Orellana, ayudó a trasladar los medicamentos y al personal. Luego de 35 minutos de vuelo, el equipo de voluntarias aterrizó en esta zona selvática.

Una vez concluida la visita a las comunidades, el pasado domingo, las voluntarias regresaron de las comunidades hasta el aeropuerto de Shell. Si bien mostraron sentimiento de satisfacción por la jornada médica solidaria, también hubo preocupación, porque su trabajo fue una ayuda momentánea, pero los zápara requieren de un programa de salud a largo plazo.

Esta brigada médica fue posible gracias a donaciones recibidas durante una semana. Jiménez recordó que por motivos de trabajo, hace un mes estuvo en la comunidad zápara de Masaramu. En esta zona también se asombró del estado de salud de los niños.

Hace 30 días en Quito, se inició una pequeña campaña. Para esto,  envió correos electrónicos a sus amigos. En estos solicitaba donaciones de medicinas y dinero para el pago de viaje en avioneta. Ella recibió una respuesta positiva a su pedido. Durante una semana, desde las 07:00 hasta las 19:00 visitó las casas de personas caritativas e instituciones para recibir las donaciones.

El presidente de la Nacionalidad Zápara, Felipe Ushigua, no niega los problemas de salud de las comunidades. Explicó que carecen de financiamiento para ingresar con brigadas médicas. Un vuelo cuesta entre 160 y 500 dólares. A esto se suma la despreocupación de las autoridades  locales de salud, dijo Sin embargo, hizo notar que cuando  los actuales dirigentes fueron niños no existían estas enfermedades.  La llegada de los colonos e indígenas que llegan desde las ciudades, con virus desconocidos, es la causa.

Los pormenores

La versión oficial
La directora de Salud de Pastaza, Sonia Silva, indicó que siempre que se reciben peticiones de las nacionalidades indígenas, organizan brigadas médicas. Mencionó  desconocer si los zápara presentaron alguna solicitud. O sea que por iniciativa propia de esta dirección muy poco se hace.

Otros servicios
Al problema de la salud de los niños, se suma el de la educación. En este año, alrededor de 60 alumnos no recibieron clase por falta de un educador. La nacionalidad Zápara de la Amazonia tienen siete escuelas, 180 alumnos y siete profesores. Las soluciones a este problema son escasas.

11 mars 2005

Las enfermedades de la piel afectan a 30 niños zápara

(source : El Comercio)

María Belén Jiménez es la encargada de curar  los pies de Pedro, un niño huérfano de solo tres años, afectados por los hongos, y de cuidar las infecciones en la piel de otros 30 infantes. Ellos pertenecen a  la nacionalidad zápara y viven en  la comunidad de Masaramu, en Pastaza.

Cuando ella ingresó   a la comunidad constató  la gravedad de las infecciones de la piel en los pequeños. Como llevó algunos medicamentos  curó a varios de ellos. Pero, algo  no la dejó tranquila: no pudo sanar los pies  de Pedro. Ella recuerda que con sus manos pequeñas  acariciaba su cabeza, como si supiera que  quería parar sus dolencias y no lastimarlo.

Pese a los fuertes ardores generados por el alcohol, el pequeño no dejaba de reir, recuerda la voluntaria. Él  necesita tratamiento, de lo  contrario puede perder sus pies. La preocupación es mayor ya que  hay   niños que tienen  una especie de   sarna   avanzada, a tal punto que los moscos usan las heridas para  depositar sus huevos.

Cuando  María Belén Jiménez salió de la zona, hace un mes,  inició de inmediato una pequeña campaña en Quito. De esta forma consiguió los medicamentos necesarios para regresar a Masaramu. Ella está a la espera de concretar la movilización aérea para ingresar   a la comunidad. El Ejército le ofreció un transporte para esta tarea..

Para llegar a Masaramu se parte desde el aeropuerto de Shell. Tras una hora de vuelo se llega la comunidad zápara de Llanchamacocha. Desde este lugar, se requiere un día de viaje, 35 kilómetros aguas abajo por el río Conambo.

En respuesta a la crítica situación de la salud de  estos niños, la dirigente zápara, Gloria Ushigua, mencionó que los padres de los pequeños utilizan medicina ancestral para las curaciones. Además, cree que  la situación está  en “términos normales”; sin embargo, aceptarán  ayuda. “Todos nos criamos en la selva con nuestra medicina”, agregó.

Al mismo tiempo evidencia su temor por el ingreso de personas del mundo occidental, quienes pueden llevar enfermedades que podrían acabar con    los habitantes zápara, como la  hepatitis y la gripe.